de Barcelona, se hacia cerca del barrio gótico. El muro de este cuento
aun se encuentra detrás del mercado de la Boqueria.
Le he dado un poco de formato de cuento, espero que al guia de las
Cultrutas no le importe
La jorobadita
Cuento anónimo español
Erase una vez una muchacha que tenía muchas virtudes. Era de trato
agradable, siempre de buen humor y de linda cara, pero pese a todo tenía
un gran problema, era jorobada.
Ella lamentaba no tener pareja e ideó un sistema para conseguir marido.
En la muralla, cerca de la zona del mercado había un hueco, del tamaño
de una ventana donde ella se apoyaba y ¡oh, milagro! no se veía su
joroba.
Desde ahí paraba a todos los mozos que quisieran hablar con ella. Como
tenía buena conversación, estaba entretenida todo el día.
Un mañana, pasó un caballero con un hermoso caballo blanco y se detuvo a
hablar con ella.
Estuvieron todo el día hablando de mil cosas y no parecía llegar nunca
el momento de despedirse, hasta que cayó la noche.
La jorobadita no se quería mover del sitio, temiendo cual sería la
reacción de él si viera su espalda, pero él tampoco parecía querer irse.
Lo que no sabía eran las reflexiones del caballero, que aun montaba su
blanco caballo (no se había bajado de él en ningún momento). Él pensaba:
si me voy acaso no vuelva a verla, es una muchacha agradable y nunca he
estado tan a gusto con ninguna otra.
Con estas cavilaciones llegó a una conclusión y así se la dijo:
-Hermosa muchacha, casémonos hoy mismo. En el hospital hay una iglesia
¿Por qué esperar más?
Ella no se lo pensó mucho, el caballo estaba bien cuidado, lo que
significaba que no era una persona cruel, además tenían muchos temas en
común y era simpático, sin duda sería una buena compañía para pasar con
él su vida.
Aceptó y se dirigieron a la capilla del hospital, que no estaba lejos y
convencieron a párroco de que estaban seguros de lo que querían.
Tras discutir un rato accedió a casarles.
Dicen, que como él estaba a caballo todavía y ella estaba un poco
retirada hacia atrás el no había notado su defecto todavía.
Una vez que fueron marido y mujer sin embargo él bajo de su blanca
montura y caminó hacia su mujer, rengueando.
-Lo siento querida, te he timado, soy cojo.
La jorobadita solo sonrió y se dio la vuelta.
-Más te he engañado yo-le repuso.
Cuenta la historia que ambos se rieron hasta quedarse a gusto y que
fueron bastante felices en su matrimonio.
FIN

